
Se les exigía mucho a Machine Head después de haber parido el mejor album de metal de la década pasada. Superar a The Blackening parecía una misión imposible. Y la verdad es que la expectación ha sido máxima y la espera eterna. "¿Seguirán en la misma línea", "¿evolucionarán?". Las dudas son siempre las mismas después de haber dado a luz a una obra maestra como fue el disco de 2007. Sin embargo, aunque las comparaciones son inevitables también en este caso injustas; cada álbum tiene un proceso y el músico, y sobre todo, el buen músico (y éstos los son) siempre quiere dar un pasito más allá, seguir por el mismo camino que les ha llevado al éxito (el cual nunca es fácil de encontrar) pero añadiendo pequeñas pinceladas a cada obra. Y eso es lo que es Unto the locust, una evolución mas del camino que Machine Head empezó con Through the Ashes of Empire, que alcanzó la excelencia con The Blackening y que ahora madura con este nuevo álbum.
El disco deja varias notas a destacar como es la evolución en la voz y la forma de cantar de Flynn que como el buen vino mejora con los años. En este disco demuestra que sabe cantar y lo más importante sabe cuándo. Aunque este disco será criticado por abuso de voz melódica, a mi parecer ha sabido muy bien elegir el momento adecuado para introducirla, ya sea en forma de coro o solamente para el estribillo.
Siguiendo con las voces, destaca en el tema que cierra el disco Who We Are el coro de niños que abre esta canción y que se funde con la voz desgarrada de Flynn cuando éste entra creando una sensación y una atmosfera muy interesantes.
En esta misma canción a parte destaca el cuarteto de cuerda que cierra tanto la canción como el disco. Este recurso es utilizado también en el primer tema del disco I Am Hell (Sonata in C#).
Entrando ya a analizar las canciones, el disco abre con un coro angelical y una voz repitiendo "sangre sani". Acto seguido entra Flynn con su berrido caracteristico: I AM DEATH! y el riff desgarrador y en toda la cara para que el doble bombo de McClain remate. Ya tenemos a Machine Head otra vez aquí. No han fallado. He de confesar que cuando le di al play lo hice con cierto temor, tenía muchas expectativas puestas en la primera canción, porque aunque no sea indicativo de cómo va a ir el disco entero, si es una buena declaración de intenciones. Y esta canción lo es. Una tralla descomunal va desilachandose poco a poco, y en medio: guitarras dobladas, un doble bombo y una pegada de Dave McClain impecable (chapó del batera en todo el disco) y a una parte acustica junto con cuarteto de cuerda que da descanso a la canción para después continuar con un último solo de guitarra.
El segundo tema Be Still and Know empieza con un tapping que será el ritmo que conduzca y se repita en la canción entera. La fuerza y la melodía son partes igual de importantes en este tema. A destacar la parte instrumental, increibles ambos solos de guitarra y sobre todo el acompañamiento del segundo. Esta es una de las canciones en las que se puede ver que Machine Head ha dado un salto, que ha evolucionado y ha sabido conjugar esas notas de calidad que solo la experiencia da, con la fuerza tan caracteristica de este cuarteto.
Locust es un tema cien por cien Machine Head. El Halo de este album. Han repetido la misma fórmula que en el último single. Empieza con una guitarra en limpio y posteriormente se le va uniendo la bateria y la otra guitarra hasta que rompe en el riff principal de la canción. Buena parte instrumental, buenas guitarras dobladas y parte melódica con una voz demasiado melosa para mi gusto, tal y como pasa en el estribillo de Beautiful Morning del disco anterior.
This Is the End es junto a
I Am Hell los temas mas tralleros del disco. Empieza con un arpegio que es una variación del
riff que va a continuación. Flynn confesó en una entrevista que estuvieron meses intentando tocar el
riff correctamente porque su dificultad es muy grande sobre todo para él que tiene que tocarlo y cantar a la vez; comentó que él en particular tuvo que esforzarse en tocar mejor, en sobrepasar su límite para tocar bien la canción (en este enlace se puede ver la entrevista
http://www.youtube.com/watch?v=_EHjBTGc2O0&feature=player_embedded). Para comentar la batería en este tema basta una palabra: impresionante. McClain brilla en esta canción con voz (pegada) propia. Trabajo descomunal. Interesante de esta canción son también los ramalazos a death metal que se desprenden de algunas partes de la canción y otra vez buena conjugación de las voces melódicas y los "berridos" de Robb en el estribillo.
Me encanta. Me emociona. No puedo dejar de escucharla. Viva la sensillez en la música. La sencillez sin más: una guitarra monótona pero bien tocada puede emocionarte como un solo alocado de Petrucci. Una melodía bien armada o que la distorsión entre cuando tiene que entrar puede hacer que una canción sin mucha más historia se convierta en uno de los mejores cortes del disco, y encima de este disco que a veces coquetea con el metal progresivo en Locust o con el death en esta última canción comentada, pero que tiene en una canción muy normalita en todos los aspectos, el corte con más sentimiento de todo el disco; y que como pasa en Descend The Shades of Night rompe al final con una voz rota de Flynn y por supuesto dos repeticiones del estribillo que terminan por ponerte la carne de gallina. We bought cathedarls to our pain... Por cierto, se llama Darkness Within.
Pearls Before the Swine es para mi el corte mas flojo del disco. Al contrario que la anterior, es una canción bastante compleja, con un riff muy normalito, muy repetitiva y que a mi no me termina de convencer del todo y se me hace larga por momentos; sin embargo, la canción tiene algo que con las escuchas futuras podré ir descubriendo pero que en un primer momento no es una canción que entre por el oido como las anteriores.
Como hemos dicho al principio, muy buena idea para el inicio de Who We Are el productor y líder Robb Flynn: tanto sus dos hijos como los hijos de su "mano derecha" en la producción, Juan Urteaga, cantan el inicio de esta canción para que posteriormente Flynn rompa el encanto con su voz. Canción muy buena en todos los aspectos: tanto en las líneas de la voz como instrumentalmente ya que tiene los solos de guitarra mejores de todo el disco. El estribillo es simple pero muy efectivo, con voces melódicas pero sin caer en la melosidad de Locust. Cierra la canción y el disco un cuarteto de cuerda que pone el broche a un trabajo muy completo en todos los aspectos.
Como todo aficionado de Machine Head ha podido apreciar después de una buena escucha del disco, no es The Blackening, no llega a esos niveles de excelencia a los que llegaron con canciones como Aesthetics of Hate o Clenching the fits of Dissents; sin embargo, como he relatado deja detalles muy buenos a los largo de todo el disco y me siento muy satisfecho con el mismo como aficionado de la banda.
El mayor problema de este disco no es el disco en si (que es un discazo) si no que ha sido el predecesor de una obra maestra. Si este disco lo hubieran editado en 2007 se le habría valorado mucho más de lo que se le va a valorar.
¡Larga vida a Machine Head!