
La primera reacción al escuchar Angelus Apatrida suele ser la misma:
-¿De dónde me has dicho que son éstos?
-De Albacete.
-¿De Albacete? ¡Ni de coña!
Porque sí, hay buenos thrashers en España, ¡y ya era hora! Los amantes del metal nacional estamos de enhorabuena porque ya era hora de que saliese una banda española (aunque canten en inglés) que se alejase del esteriotipo de "heavy español", es decir, power metal y heavy metal ochentero, aunque no seré yo el que reniegue de estos estilos, pero era necesario que el panorama musical español se renovase. Mägo de Oz, WarCry y Saratoga han terminado por aburrir, y no por falta de calidad sino porque cada vez es más dificil que a grupos jóvenes se les dé una oportunidad para darse a conocer o muchos quedan olvidados para el gran público que suele acomodarse con facilidad. ¿Qué tiene que envidiar Centinela (a la postre, también de Albacete) a Saratoga?
Coincidiendo con la gira de este verano de los Big 4 del Thrash (Metallica, Megadeth, Anthrax y Slayer), el sello discográfico Century Media Records firma al conjunto manchego después de haber valorado muy positivamente sus dos primeros trabajos: Evil Unleashed y Give 'Em War. Fruto de este acuerdo nace el nuevo plástico de Angelus Apatrida este mismo año, Clockwork. Cruzando fronteras, son avalados por la crítica internacional en revistas especializadas como Metal Hammer (versión alemana), Ragherrie (Holanda) o Nightfall.FR (Francia). Como consecuencia de este nuevo disco realizaron una extensa gira a nivel europeo (aunque anteriormente ya habían tocado en festivales extranjeros) junto con los americanos Skeletonwich y Warbringer teniendo gran repercusión en Suiza, Holanda y sobre todo en Alemania (en Berlín tocaron en la misma sala donde en el mes de marzo pude disfrutar de Lamb of God).
Angelus Apatrida tiene muchas virtudes pero la más representativa es que dejan claro que la tralla no está reñida con la técnica y el buen gusto. Llevan tres discos y no tienen ninguna balada en su haber. Es imposible tacharles de repetitivos o de que "no hacen nada nuevo porque en el thrash ya está todo hecho". Se les ha comparado con Testament o con los primeros Megadeth, algo que muchos utilizan para afirmar que "se repite lo escuchado hasta ahora", pero para mi no y tampoco para la mayoría de la crítica; estas comparaciones son una muestra de la calidad de estos músicos. Clockwork es un disco que de buena gana hubiese firmado Mustaine.
El primer corte del disco (Blast Off) es una declaración de intenciones en toda regla como ya lo hiciera Vomitive en el Give 'Em War. Thrash de la antigua escuela, con un riff demoledor y una línea de voz impresionante dotando a la composición de melodía (pero sin falta de garra) que muchas veces se echa de menos en composiciones thrashers, sobre todo en Slayer. Destacan también unas potentes líneas de bajo y una ejecución milimétrica del virtuoso batería Victor Valera que, para mi, junto con el "front man" Guillermo Izquierdo constituyen el núcleo esencial del éxito del conjunto manchego.
Si a principios de siglo, el Thrash estaba medio muerto con la momentánea separación de Megadeth y Metallica medio acabados, la aparición de este grupo y la gira estival de los Big 4 han hecho que el género vuelva a resurgir.
METAL UP YOUR ASS!
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